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Viaje a Itaca

Tu rostro mañana

Por fin una noticia que esperaba hace tiempo. Ya hay fecha para la publicación de la tercera parte de Tu rostro mañana, la monumental trilogía de Javier Marías. Según Manuel Rodríguez Rivero, Alfaguara publicará en octubre (siempre guardan los écitos para la vuelta de vacaciones) la última entrega de la trilogía.

Su título: Veneno y sombra y adiós. Debo admitirlo, me encanta. Los anteriores volúmenes unían dos nombres en su portada, aquí el cierre está definido por este "y adiós". Por otra parte, es una señal de que la novela (Marías siempre ha rehusado llamarla trilogía, par el escritor es una novela en 3 tomos) está acabada, de que no va a extenderse como si fuera En busca del tiempo perdido.

En fin, la espera va a ser larga. Quizá vuelva a releer los primeros volúmenes en verano. Para hacer boca, aquí los párrafos iniciales de cada uno de ellos. (Estoy ansioso por saber cómo será el comienzo de este Veneno y sombra y adiós; un día deberían compilar en un librito todos los inicios de sus libros, son magistrales).

Tu rostro mañana: fiebre y lanza

No debería uno contar nunca nada, ni dar datos ni aportar historias ni hacer que la gente recuerde a seres que jamás han existido ni pisado la tierra o cruzado el mundo, o que sí pasaron pero estaban ya medio a salvo en el tuerto e inseguro olvido. Contar es casi siempre un regalo, incluso cuando lleva e inyecta veneno el cuento, también es un vínculo y otorgar confianza, y rara es la confianza que antes o después no se traiciona, raro el vínculo que no se enreda o anuda, y así acaba apretando y hay que tirar de navaja o filo para cortarlo. ¿Cuántas de las mías permanecen intactas, de las muchas confianzas brindadas por quien tanto ha creído en su instinto y no siempre le hizo caso y ha sido ingenuo demasiado tiempo? (Ya menos, ya menos, pero la disminución de eso es muy lenta.) Siguen intactas las que deposité en dos amigos que aún las conservan, frente a las puestas en otros diez que las perdieron o desbarataron; la escasa que di a mi padre y la pudorosa que di a mi madre, muy parecidas si no fueron la misma, la de ella además no duró mucho, ya no puede defraudarla o sólo póstumamente, si hiciera yo un día algún mal descubrimiento, y dejara de ocultarse algo oculto; no perdura la de mi hermana, ni la de ninguna novia ni ninguna amante ni ninguna esposa pasada, presente o imaginaria (suele ser la hermana la primera esposa, la esposa niña), parece obligado que en esas relaciones se acabe utilizando lo que se sabe o se ha visto en contra del amado o cónyuge -o de quien resultó ser sólo momentáneo calor y carne-, de quien hizo revelaciones y admitió un testigo para sus flaquezas y pesadumbres y se prestó a confidencias, o simplemente rememoró sobre la almohada abstraído en voz alta sin reparar en los riesgos, ni en el ojo arbitrario que siempre nos mira ni el oído selectivo y sesgado que nos escucha.



Tu rostro mañana: baile y sueño:

Ojalá nunca nadie nos pidiera nada, ni casi nos preguntara, ningún consejo ni favor ni préstamo, ni el de la atención siquiera.....Ojalá nadie se nos acercara a decirnos Por favor, u Oye , ¿tu sabes?, Oye ¿tu podrías decirme?, Oye, es que quiero pedirte una recomendación, un dato, un parecer, una mano, dinero, una intercesión, o consuelo, una gracia, que me guardes un secreto o que cambies por mi y seas otro, o que por mi traiciones y mientas o calles y así me salves.

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1 comentario

Daniel Sánchez Pardos -

Estupenda noticia. Pues aguardaremos hasta octubre para leer ese "Veneno y sombra y adiós" cuyo título, desde luego, promete. Un saludo.
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