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Viaje a Itaca

"No quiero escribir sólo para adolescentes"

El escritor zaragozano Daniel Gascón prepara su primera novela tras el éxito de sus libros de cuentos

 

Veinticinco años. Dos libros de relatos en el mercado, un guión a medias con Jonás Trueba y una novela en proceso. Éste es el currículo del zaragozano Daniel Gascón, algo más que joven promesa de la literatura.

La afición le viene de lejos; su casa fue un lugar donde los libros eran omnipresentes. Su padre, el periodista, crítico literario y también escritor Antón Castro, andaba siempre con un libro entre las manos. "La literatura era una actividad de ocio natural -dice Daniel-, ¿acaso no escribían todos los padres?"

Nunca tuvo dudas: desde niño escribía decenas de cuentos llenos de caballeros y espadachines. "Cuentos muy largos -confiesa con un punto de vergüenza-, que nunca terminaba". Al mismo tiempo curioseaba en la biblioteca paterna, Stevenson, Kipling, y recorría la enciclopedia de la mano de su abuelo materno.

De adolescente, salió con sus amigos, bebió y conoció a chicas. Pero, al contrario que otros, no abandonó la literatura. Cuando se quiso dar cuenta, tenía una carpeta con un puñado de relatos, muchos de ellos con un acento autobiográfico. "Decidí escribir algunos más en la misma línea, hasta formar un libro".

Los cuentos de La edad de pavo hablan de amores juveniles, de fiestas con amigos y de todo lo que rodea a la adolescencia. Pero con un tono natural, advierte su autor. "La mayor parte de las historias de adolescencia las escriben los adultos. Yo quería hacerlo cuando aún no había salido de ella. Y evitar así los tópicos de una etapa bella o demasiado oscura".

Publicar su libro, una odisea para muchos escritores noveles, no fue difícil. Su círculo de amistades incluía muchos escritores y editores, sobre todo de Aragón; Chusé Raúl Usón, de la editorial Xordica, aceptó el manuscrito de inmediato. "Chusé -se defiende- es muy exigente. No publicas en Xordica sólo porque seas amigo suyo".

Su segundo trabajo, El fumador pasivo, pensó en enviarlo a una editorial de ámbito nacional. "El proceso -matiza- es mucho más lento. Y no te asegura unas ventas mayores".

En este libro, de nuevo una colección de relatos, se ve a un Daniel Gascón más maduro. Sus protagonistas ya no van al instituto, y los problemas a los que se enfrentan son de otro calado. "Yo no quiero escribir sólo para adolescentes", declara.

Uno de los mejores textos de El fumador pasivo narra la relación entre un estudiante de Erasmus en Norwich y el escritor W. G. Sebald. En la vida real, las últimas palabras escritas por el escritor alemán antes de fallecer en un accidente de coche están dedicadas a Daniel Gascón, a quien invitaba a asistir a sus clases sobre literatura alemana. En todos sus cuentos el hilo entre lo real y lo ficticio es muy fino, de tal forma que el lector no sabe si lo que lee son experiencias ficcionalizadas o únicamente inspiradas en la biografía de su autor.

Esta evolución en la escritura es el reflejo de la profundización de gustos literarios. El joven que leía a Borges sin entenderlo, hoy está inmerso en las Obras Completas de Nabokov y frecuenta a Saul Bellow o Natalia Ginzburg.

Pero no sólo de relatos vive el hombre. Daniel Gascón ha escrito también varios guiones de cine. El primero que leyó, con trece años, fue el de Los peores años de nuestra vida, escrito por David Trueba. "Aquella historia me descubrió que era posible escribir sobre temas cercanos, más allá de la pura fantasía".

Así nació una curiosidad por el cine que le llevó a escribir los cortometrajes Cero en conciencia y Termitas.

Hoy Daniel Gascón prepara la traducción de una biografía de Chéjov, ultima los detalles de su guión mano a mano con Jonás Trueba y redacta su primera novela. Sin embargo, con esa superstición tan propia de los escritores, no revela su argumento. Habrá que esperar.

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2 comentarios

anónimo -

Dejémoslo en "ímprobos esfuerzos". Para no resultar pedante, yo también me refugiaré en las "maravillas del anonimato". Un saludo.

Tiresias -

Voy a practicar una de mis aficiones favoritas, que es la de hablar sin saber de lo que hablo... (maravillas del anonimato).
Una vez más se demuestra la importancia de tener padrino (en este caso padre). Estoy convencido de que los cuentos de este chico no son mejores que los tuyos ¿Te publicarán a tí algún día? Quizás sí, pero no sin que tengas que efectuar ímprovos esfuerzos.
Saludos.
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