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Viaje a Itaca

Manteniendo el tipo

Entre tinieblas, la tercera película de Pedro Almodóvar, es una obra de encargo. Uno de los requisitos era que Cristina Sánchez Pascual, mujer del productor, interviniera como actriz protagonista. Esto hace de Entre tinieblas un film fallido y extraño, no tanto por la naturaleza de sus imágenes, que basculan entre lo psicodélico y lo bizarro, sino por el desarrollo de la trama.

 

El argumento de la película es otro disparate de Almodóvar, (ya aprenderá a escribir, ya): Yolanda Bell (Cristina Sánchez Pascual), una cantante de boleros, adicta a las drogas, arriesgada y ambigua, ve morir a su novio Jorge delante de sus ojos por una sobredosis de heroína adulterada. Asustada, decide desaparecer y recluirse en un convento que pertenece a la orden de las "Redentoras Humilladas", dedicada a salvar del pecado a chicas de vida descarriada.

Yolanda es muy bien recibida, especialmente por la Madre Superiora (Julieta Serrano), a la que le van las jovencitas y que suele convertirse en cómplice drogadicta y amiga de todas las chicas que pasan por el convento. Así pues, las dos compartirán la droga conseguida por Yolanda. Pero, cuando aparece Merche (Cecilia Roth), ex amante de la Madre Superiora y también buscada por la policía, surgen problemas.

Por otro lado, en el convento viven cuatro monjas más: Sor Estiércol (Marisa Paredes), sadomasoquista y aficionada al LSD, Sor Perdida (Carmen Maura), obsesionada con la limpieza y dueña de un tigre que esconde en el jardín, Sor Rata de Callejón (Chus Lampreave), una escritora de novelas eroticofestivas y Sor Víbora, que se dedica a vestir a las imágenes religiosas con trajes de cabaretera.

 

La obligación de centrarse en la protagonista impuesta hace que Almodóvar no concrete ninguno de los dos asuntos que ha comenzado y se dedique a divagar sobre todos los personajes que aparecen en la trama. El problema llega cuando la protagonista debe mantener el tipo interpretativo ante Julieta Serrano, Chus Lampreave, Carmen Maura o Marisa Paredes. La estrategia del cineasta (sabia elección), es intentar amortiguar el mal otorgando un mayor protagonismo a las monjas.

Cuando Almodóvar se centra en el retrato de personajes muy particulares, Entre tinieblas se erige como una de las mejores películas de la primera etapa del cineasta. Pero cuando este retoma la historia de Yolanda la película flaquea.

Entre tinieblas no es un film anti-católico; es una gran metáfora bizarra y personalísima sobre el concepto de sacrificio y ambición. No se debe pensar que los nombres de esas Redentoras Humilladas son peyorativos de por sí, sino que representan en el fondo, como la propia Madre Superiora dice, la expresión de sacrificio y humillación en la que ellas creen. ¿Acaso no hay tipos que se flagelan hasta el desmayo?

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