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Viaje a Itaca

All about Pedro

Todo sobre mi madre es la película que lanzó definitivamente a Almodóvar al estrellato internacional. La película obtuvo, entre otros, el Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa, el Premio al mejor director en el Festival de Cannes y el Cesar francés a la Mejor Película Extranjera. En España fue galardonada con el  Goya a la Mejor Película, Mejor Director y Mejor Actriz Protagonista.

 

Cuenta la historia de Manuela una enfermera de la Organización Nacional de Transplantes. Su hijo Esteban (Eloy Azorín), escribe un guión llamado "Todo sobre mi madre", en el que refleja su inquietud por su padre, al que cree muerto. El día del su cumpleaños madre  hijo van a ver una obra de teatro y al terminar la obra, él va en busca de un autógrafo de la actriz; en el intento es atropellado y muere. Manuela parte hacia Barcelona en busca del padre para hablarle de su hijo. Pero la búsqueda no será fácil y mientras lo busca, Manuela se reencuentra con Agrado (Antonia San Juan) una travestí que se prostituye. hace marketing de su cuerpo para venderse como mercancía en el campo. Cocerá a la hermana Rosa (Penélope Cruz), una monja embarazada de Lola (Toni Cantó), el padre de Esteba, ahora transformado en mujer y enfermo de sida. Y trabajará para Huma Rojo (Marisa Paredes) actriz que se obsesiona con una relación de amor-odio con su compañera de teatro Nina Cruz (Candela Peña), adicta a la heroína.

De nuevo, Almodóvar tiene la palabra.

SABER FINGIR

Después del rodaje de "La flor..." tomé algunas notas sobre el personaje de Manuela, la enfermera que aparece al principio. Una mujer normal, que en las simulaciones se convertía en auténtica actriz, mucho mejor que los médicos con los que compartía la escena.

Mi idea al principio fue hacer una película sobre la capacidad de actuar de determinadas personas que no son actores.

 

ACTRICES Y MUJERES.

El título "Todo sobre mi madre" viene de Eva al desnudo (All about Eve, Mankiewicz); entre otros temas, el film de Mankiewicz trata de mujeres y actrices. Mujeres que se confiesan y se mienten en el camerino de un teatro, convertido en sancta santorum del universo femenino.

No sólo son el tema de "Todo sobre mi madre", sino que la película también va dedicada a ellas. Especialmente a las actrices que en algún momento han hecho de actrices.

Siempre me han interesado las películas que reflejan el mundo del cine. No me refiero a las que hablan del lenguaje, sino a las que cuentan historias de actores, directores, escritores, productores, estilistas, maquilladores, figurantes, imitadores de estrellas, etc. Películas cuyo argumento es el propio cine, y las personas que lo hacen, su magnificencia y su sordidez. De ese género inexistente, y que participa de todos los géneros, me atrae especialmente el protagonizado por actrices. En la dedicatoria final, nombro a tres de las que más emoción me han deparado: la Gena Rowland de Opening Night, la Bette Davis de Eva al desnudo y la Romy Schneider de Lo importante es amar. El espíritu de las tres impregna de humo, alcohol, desesperación, locura, deseo, desvalimiento, frustración, soledad, vitalidad y comprensión a los personajes de "Todo sobre mi madre".

EL MONÓLOGO DE "LA AGRADO"

El monólogo está basado en la palabra. Es más propio del teatro, por cuestión de edad, supongo; el teatro es más viejo que el cine. Y es un arma rotunda, contundente, pero arriesgada porque no admite mentiras.

El monólogo de Agrado no está dicho en primer plano, o no todo el tiempo, pero sí en primera persona, ¡y hasta qué punto!

Agrado termina con una sentencia esencial: "Me ha costado mucho ser auténtica. Pero no hay que ser tacaña con todo lo relacionado con nuestro aspecto. Porque una mujer es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma".

El teatro se viene abajo. Agrado lo ha conquistado.

 

MANUELA FUGITIVA

Manuela huye. Huye siempre en tren, atravesando túneles interminables. Primero huye de Barcelona a Madrid. Dieciocho años después, huye de Madrid a Barcelona. Y pocos meses más tarde, de nuevo hace el trayecto Barcelona-Madrid, huyendo.

Todas sus huidas están marcadas por algún tipo de Esteban. En la primera huida llevaba a Esteban-hijo dentro de sí, en sus entrañas. Manuela huía del padre, que también se llamaba Esteban, (Esteban-Padre) aunque hacía tiempo que nadie le llamaba así. En la segunda huida, Esteban-Hijo la acompaña en forma de foto, y cuaderno de notas. Murió en un accidente. En esta ocasión Manuela va vagamente en busca de Esteban-Padre, para comunicarle la muerte de su hijo. Esteban-Padre no conoce la existencia de aquel hijo, porque Manuela nunca se lo dijo. Cuando supo que estaba embarazada simplemente huyó del padre, y no ha vuelto a verle.

Se alegra de haber vuelto a Barcelona. Por el día dormita, y por la noche sale en busca de Lola. Lola podría hallarse en cualquier lugar, Nápoles, Marsella, o la Habana. Mar, vicio y manga ancha, son las cualidades que Lola le exige a una ciudad para quedarse. Barcelona las tiene todas. Podría ser cualquiera de esas tres ciudades, además de ser Barcelona. Al compás de un ritmo sonámbulo Manuela encuentra personas (La Agrado, la hermana Rosa, Huma Rojo, el hijo de la Hermana Rosa) y razones para quedarse. Después de algunos meses, encuentra también personas y razones para salir huyendo. Otra vez al tren, dirección Barcelona-Madrid, y con otro Esteban, el tercero, en los brazos, un bebé de pocos meses, al que Manuela se aferra y al que debe proteger de la hostilidad de su abuela.

CECILIA. EL REENCUENTRO.

Cecilia Roth ha madurado, se ha agigantado. Su técnica se ha destilado sin que se note. Es lo que ocurre con la perfección, que no se nota. Desaparecen las aristas, todo fluye. Y uno lo encuentra natural aunque sepa que es un milagro.
Para mí no hay mayor espectáculo que ver llorar a una mujer. A una actriz, quiero decir. Reconozco haber tenido la suerte de que me llorasen las Mejores. En "Todo sobre mi madre" Cecilia también ha tenido su dosis de lágrimas. Transparentes, torrenciales. La sacuden como vomitonas. Y cuando llegan tienen una cualidad catártica.

Manuela demuestra que Cecilia Roth está en su plenitud como actriz. Y siento algo muy extraño al decirlo. Como persona me recuerda mucho a la chica que conocí hace veinte años: ingeniosa, culta, con la misma capacidad de entusiasmo y excitación, ruidosa, inmadura y neurótica en su acepción más divertida, frágil, voluntariosa, de risa inmediata y emoción fulminante.

Cuando la veo en la película y la siento palpitar como Manuela sé que estoy ante uno de los trabajos más escalofriantes de los que he sido testigo. Y no me recuerda a la Cecilia que yo conocí en los ochenta, sino a otra.

Supongo que actuar debe ser eso.

 

Las críticas, absolutamente positivas

Todo sobre mi madre es, en efecto todo sobre Almodóvar. Guillermo Cabrera Infante, El País, Mayo 1999

[...] Almodóvar se alzó con el premio al mejor director en el Festival de Cannes este año por este conmovedor -y a veces desolador- homenaje a la maternidad y a las actrices, a los hombres que se visten como mujeres y mujeres disfrazadas que ejercen diariamente el poder gracias al arte dramático de la mentira [...] Con pequeñas excepciones, Almodóvar manipula el argumento barroco con la destreza de un mago. Todo sobre mi madre es una adoración, la historia de la reunión de una familia y recreación de la familia. La película se hace eco de la famosa sentencia de Blanche Dubois: "Siempre he dependido de la amabilidad de los extraños". The New York Post, Septiembre de 1999

"El décimo tercer filme de Pedro Almodóvar es un pequeño modelo de escritura. Las situaciones más delirantes suenan a verdaderas y no se le escapan nunca, los diálogos mueven ríos de emoción sin parecer largas. Se le ha apreciado como cineasta "a la moda" a lo largo de los años, sin perder jamás el sentido del cine-espectáculo, pero se ha transformado en un clásico, como Woody Allen o Bergman. ¿Su mejor película? Al menos la mejor resuelta, la más calurosa, la más conmovedora." Le Journal du Dimache, Mayo de 1999.

Todo sobre mi madre es una película esencial. Un torrente de amor loco que se desliza bajo nuestros ojos llenos de lágrimas". Gerard Lefort, Liberation.

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