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Resumen

17/02/2007

Decepción

El telón, último libro de Milan Kundera, comienza de la siguiente manera:

Contaban una anécdota de mi padre, que era músico. Se encuentra entre amigos en algún lugar donde suenan los acordes de una sinfonía. Los amigos, todos músicos o melómanos, reconocen enseguida la Novena de Beethoven. Preguntan a mi padre:

- ¿Qué es esa música?

Tras una larga reflexión, éste dice:

-Parece Beethoven.

Todos contienen la risa: ¡mi padre no ha reconocido la Novena sinfonía!

- ¿Estás seguro?

- Sí -dice mi padre-, un Beethoven tardío.

- ¿Cómo puedes saber que es tardío?

Mi padre les llama entonces la atención sobre cierta ligadura armónica que Beethoven jamás habría utilizado en su juventud.

Esta anécdota ilustra un pensamiento que comparto plenamente, Kundera lo llama "conciencia de la continuidad histórica". Esto no es más que sentir y comprender que el Arte posee una cronología, una historia, una sucesión de etapas, hallazgos, retrocesos, etc. Que el Arte no es, en modo alguno, un inmenso depósito de obras.

Continúa Kundera:

"Imaginemos a un compositor contemporáneo que hubiera escrito una sonata que, por su forma, sus armonías, sus melodías, se pareciera a las de Beethoven. Imaginemos incluso que esta sonata haya sido tan magistralmente compuesta que, si hubiera sido realmente de Beethoven, habría figurado entre sus obras maestras. Sin embargo, por magnífica que fuera, al firmarla un compositor contemporáneo, daría risa. Como mucho, se le felicitaría por ser un virtuoso del pastiche".

No encuentro mejor manera de resumir mis sentimientos ante Viajes por el scriptorium, la última novela de Paul Auster. Un trabajo muy menor en su trayectoria, una novela, (¿o nouvelle?) que casi no merece el trabajo, bien escaso, que cuesta leerla.

Entendámonos. Si hay que elegir entre El código Da Vinci y los Viajes por el scriptorium, elijo ésta última. Es una novela, como mínimo, bien redactada; Auster siempre se ha distinguido por no usar un estilo ampuloso y elitista, conoce bien a sus lectores y su escritura es absolutamente sencilla y precisa. Pero una novela no es un periódico.

 

Viajes por el scriptorium comienza con la imagen de un hombre mayor sentado en una cama. El narrador de la novela decide llamarlo, por comodidad, Mr. Blank, (Señor Blanco, o mejor, Señor Vacío). Este protagonista, como si hubiera salido de una obra de Beckett no sabe nada; dónde está, quién es, qué hace en esa habitación: son preguntas que se repite a lo largo de la obra.

Por su habitación pasan otros personajes que parece saberlo todo de él: pero apenas le ayudan en su ignorancia. Metódico, Mr. Blank irá apuntando los nombres que escucha, personas a quienes, le han dicho, envió en el pasado a arriesgadas misiones, tanto de algunos no volvieron de ellas. Sí sabe, porque uno de ellos se lo dice, que varios le tienen tanto odio por lo que les hizo que quieren condenarlo a la pena capital, (como en El proceso, el protagonista no entiende nada de la grave amenaza que sobre él pende).

La clave y truco de esta historia está en los nombres de los personajes y en ciertos detalles de sus biografías. El lector de Auster reconocer los nombres de personajes de obras anteriores. Así, todo cobra un sentido (quizá demasiado obvio): Mr. Blank es una metáfora de Auster, y el resto de personajes son creaciones suyas, que le persiguen hasta la locura.

Varias cámaras y micrófonos, dice el narrador, registran cuanto acontece en la habitación. El lector se siente un voyeur, o peor, un espectador de un peculiar Gran Hermano. Así, le verá leer, y el lector lee con él, el comienzo de una historia que sucede en un lugar indeterminado, pero se supone que es Estados Unidos, a mediados del siglo XIX. Pero sólo puede Mr. Blank leer un capítulo: el resto debe imaginárselo. Es en este acto de invención cuando el protagonista comienza a atisbar quién es.

La última vuelta de tuerca invalida la novela por completo; sin este truco de aprendiz de brujo, Auster podría merecer clemencia: pero él mismo cava su tumba.

Tras la lectura del manuscrito, Mr. Blank inicia la lectura de otro texto (que, curiosamente no aparece hasta el final de la novela) que se lama igual y comienza de la misma forma que lo hace Viajes por el scriptorium; este texto lo firma Fanshawe, viejo protagonista de una de las partes de la Trilogía de Nueva York.

Termina la novela el discurso de un narrador que habla ahora en primera persona. Es uno de los personajes inventados por este viejo escritor sin nombre; califica de justa la situación de Mr. Blank, y no siente ninguna lástima por su creador.

La novela termina al anochecer, Mr. Blank se acuesta y todo, previsiblemente, volverá a empezar.

¡Sorpresa! No es una novela cualquiera. El escritor consigue hacernos creer que lo que leemos es cierto: que hay un hombre encerrado en una habitación, que una mujer llamada Sophie le ama con devoción, que hay quien le quiere mal, y que hay un misterioso manuscrito. Y resulta que todo el protagonista es un escritor y el resto de personajes, invenciones suyas. ¡Qué hallazgo! Pero el giro final es aún más novedoso: nadie pensó que un personaje pudiera narrar una novela; y menos que el protagonista leyera la misma novela que nosotros...

A esto me refería al hablar de Kundera y la conciencia de la continuidad histórica; no se puede engañar así al lector. Si un escritor no va a innovar en literatura, perfecto, que escriba sus libros de una forma digna. Pero que no venda gato por liebre.

 

Tras la lectura de la novela, me vinieron a la mente dos posibles caminos por los que el escritor de Smoke podría haber descendido hasta estos niveles:

Opción A:

Auster no tenía muy claro qué escribir, pero los editores le metían prisa (no en vano su nombre es siempre garantía de éxito). Le dijeron, "Escribe una historia que retome algún personaje de otras novelas, y así no tienes que inventar mucho". Y eso hizo: eligió varios personajes de anteriores novelas y montó una pequeña obra de teatro.

Opción B:

Auster sí quería escribir esta novela. Mientras esperaba a las musas recordó aquella obra llamada Seis personajes en busca de autor que leyó tiempo atrás y se dijo, "Yo también puedo hacerlo". Y lo hace bien. El problema es de origen: no hay nada nuevo, todo suena a falso, hueco y ya visto.

Ciertas críticas hablan de un interludio, una obra "de reposo", para tomar aliento antes de emprender una nueva y quizá más fructífera etapa. Si es el caso, puede perdonársele a Auster este engañoso juego postmoderno (tan postmoderno que ya Unamuno jugó con él). Si no, ésta puede ser, y con mucho pesar, la última novela suya que lea.

Con la Trilogía de Nueva York, Leviatán y La noche del oráculo, Auster había concitado el respeto de sus lectores en muchos países, (aquí le otorgamos, aunque debió haber recaído en Philip Roth, el Premio Príncipe de Asturias); con sus dos últimos trabajos ha demostrado que no merece el lugar donde está.

17/02/2007 15:42 Autor: viajeaitaca. #. Tema: Literatura No hay comentarios. Comentar.

18/02/2007

Pedro Almodóvar: Panorámica

Pedro Almodóvar nació en 1951 en Calzada de Calatrava, Ciudad Real, en una humilde familia de campesinos. A los 16 años se marchó a Madrid con el propósito de estudiar cine. La escuela de Cine había sido cerrada por Franco y no pudo matricularse.

 

Trabajó en múltiples y esporádicos empleos, pero no pudo comprarse su primera cámara de Súper 8 hasta que no consiguió un empleo de auxiliar administrativo en la Telefónica donde estuvo 12 años. Empezó a interesarse por el cine y el teatro de vanguardia como miembro del grupo teatral Los Goliardos en el que conoció al fallecido Félix Rotaeta y a la que sería una de sus musas: Carmen Maura.

A finales de los 70 escribió guiones de cómic y colaboró en revistas contraculturales como Víbora. En ellas creó un personaje llamado Pathy Difusa. En 1972 comenzó a rodar sus primeros cortos en Super 8. Se convirtió en uno de los protagonistas de la llamada movida madrileña; participó como cantante junto a Fabio McNamara en un dúo de punk-glam-rock paródico en un local de ambiente.

 

Su primera película fue Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, elaborada con medio millón de pesetas.

En los años siguientes realizó varias películas más. Harto de mendigar financiación, fundó junto a su hermano Agustín la productora El Deseo. El primer largometraje de esta época es La ley del deseo. Esta película, realizada con grandes dificultades, se convirtió en una de las más transgresoras del cine español. Desde entonces, aparte de los de Almodóvar, El Deseo ha producido filmes de directores como Álex de la Iglesia, Guillermo del Toro o Isabel Coixet.

El cine de Almodóvar cultiva un naturalismo que destruye el usual costumbrismo del cine español. Suele representar, por el contrario, una realidad marginal y abunda en elementos escandalosos y provocadores: policías corruptos, consumo de drogas, prostitución, marujas desesperadas, homosexualidad desgarrada... Todo ello sin renunciar a su humor irreverente y al sexo explícito, (sobre todo en sus primeros trabajos).

 

Con el tiempo, sin embargo, Almodóvar desarrolla culebrones cada vez más sofisticados y coloristas, cercanos al melodrama clásico inspirado en Douglas Sirk; también pule su escritura hasta convertirse en un formidable guionista, dueño del ritmo y de la estructura.

También abundan entre sus fuentes de inspiración, casi siempre autobiográficas, los elementos buñuelescos y anticlericales, o pertenecientes a la cultura cañí de masas y el arte de vanguardia. Es característica su afición a los boleros, y a la estética más punk y transgresora, basada en la utilización de colores muy vivos y fuertemente contrastados.

18/02/2007 18:52 Autor: viajeaitaca. #. Tema: Máster No hay comentarios. Comentar.

Kitsch sobre un escenario

En 1982, Pedro Almodóvar ya despuntaba en la noche madrileña como uno de los grandes popes de la modernidad. Aquel año estrenó Laberinto de Pasiones, una película en la que se rodeaba de la élite musical madrileña (Bonezzi, Pegamoides...) y contaba con una peculiar banda sonora a la que él y Fabio de Miguel (Fabio McNamara) ponían voz.

Este último era un veinteañero curtido intelectualmente a la vera del pop-art cañí que desataba su personalidad gay y creativa a través de un personaje travestido que él mismo había creado a imagen y semejanza del glam neoyorkino, Fanny McNamara. Así, en una mezcla entre David Bowie y Andy Warhol, Almodóvar y McNamara modernizaron la copla española con una inyección de vanguardia artística y de petardeo de claros visos homosexuales.

En 1982 se publicó el single Suck it to me / Gran Ganga, un trabajo en el que Almodóvar y McNamara cumplían como cantantes y letristas bajo la dirección musical de Bernardo Bonezzi y la colaboración de Alaska y Los Pegamoides como músicos. La buena acogida que tuvo el single en ciertos círculos propició la actuación en directo de toda la trouppe en las principales salas musicales del momento: Rock-Ola (Madrid), Zeleste (Barcelona)...

Amantes del funk, la parafernalia glam-punk, la copla española, el petardeo y con un claro espírutu kitsch-pop, Almodóvar y McNamara decidieron llevar su broma más allá de la puntual banda sonora y publicaron todo un álbum, ¡Como está el servicio de señoras! Idealizados por La Edad de Oro de Paloma Chamorro, temas como Satanasa o Voy a ser mamá pasaron pronto al acervo del pop español.

El éxito internacional del cine de Pedro Almodóvar llevó a la desaparición del provocativo dúo.

18/02/2007 18:53 Autor: viajeaitaca. #. Tema: Máster No hay comentarios. Comentar.

En el principio fue la transgresión

Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón es la primera y arriesgada película de Almodóvar. Trata sobre tres chicas, Pepi, Luci y Bom, que viven en Madrid durante la época inicial de la movida.

 

El curioso argumento es el siguiente:

Tras ser violada por un policía, Pepi (Carmen Maura) jura venganza, convenciendo a sus amigos para pegarle una paliza. Sin embargo, ellos equivocadamente atacan al hermano gemelo del policía. Pepi vuelve a intentar vengarse, y convence a Luci (Eva Siva), la mujer masoquista del policía, para que lo abandone por una cantante punk, Bom (Alaska). Las tres exploran la escena joven de Madrid, asistiendo a fiestas, conciertos y conociendo a personajes escandalosos. Luci vuelve con su marido una vez que él la logra «satisfacer» dándole una paliza y hospitalizándola. Ahora solas, Pepi y Bom deciden vivir juntas.

El espectador de Pepi, Luci... recordará siempre dos escenas: las erecciones generales, (en la que actúa el propio director) y aquella en que por primera vez (y quizá por última) se muestra una lluvia amarilla en una película no pornográfica.

 

La película no pasó desapercibida, y recibió críticas para todos los gustos:

"Pocas películas en la historia del cine español han llegado, como esta, a tal grado de corrosión, libertad, frescura, humor e imaginación. Se piense lo que se piense de la película, nadie podría discutir que estamos ante una obra sorprendente y, hasta ahora, única". Diego Galán, El País, 1980.

"Pepi, Luci, Bom ... es, por encima de todo, un ejemplo de la estética contraria que domina una parte de la juventud y que propicia y alienta el culto al feísmo, de la obscenidad, y de la grosería, escudándose le absurdo, en la crítica social y en un pretendido naturalismo". Pedro Crespo, ABC, 1980.

Un comienzo, en cualquier caso, sorprendente, que en nada presagia la futura trayectoria del cineasta.

18/02/2007 18:55 Autor: viajeaitaca. #. Tema: Máster No hay comentarios. Comentar.

La movida, segunda parte

La segunda película de Almodóvar, Laberinto de Pasiones (1982), cuenta con un presupuesto mayor y con un guión también más elaborado, aunque igualmente "vacío". Es una historia alocada y desenfrenada en la que la lógica de las situaciones o la verosimilitud de lo narrado queda muy lejos de cualquier correspondencia con una posible realidad, al menos en lo que al contenido de la historia principal se refiere.

 

En Laberinto de pasiones, Riza Niro (Imanol Arias), el hijo del Sha de un país llamado Tirán , vive en Madrid, "la ciudad más divertida del mundo", de incógnito y es perseguido por una red de terroristas islámicos que pretenden secuestrarlo. Riza, pese a su condición inicial de homosexual, se enamora de una chica ninfómana llamada Sexilia (Cecilia Roth), y entre ellos se establece una historia de amor que los "redimirá" de su anterior vida en la que el sexo era la perdición de ambos.

 

Lo interesante de la película no tiene nada que ver con su calidad formal o narrativa, que dejan mucho que desear (aspecto extensivo al período de iniciación del realizador hasta mediados de los ochenta). Lo que hace de esta obra un producto a tener en cuenta es su valor como documento de carácter social.

Pedro conoció en Madrid y Barcelona a todo un grupo de gente relacionado con la llamada "movida" madrileña de aquel entonces: diseñadores, artistas de cabaret, rockeros, prostitutas, realizadores de cortometrajes, drogadictos, travestis... y toda una cohorte de personas que le hicieron vivir de lleno la efervescencia cultural y estética que se estaba produciendo en la capital en aquellos años.

 

Madrid era una ciudad moderna y esta era la imagen que trataba de mostrar parte de su juventud para abrir las puertas que tanto tiempo habían estado cerradas al mundo exterior. El film se convierte, por encima del insustancial contenido narrativo y formal, en una interesante muestra de los cambios sociales que se estaban llevando a cabo en la sociedad madrileña del momento.

Es, en fin, en palabras de su director, "Una película que no aportará nada a la cultura de nadie".

18/02/2007 18:58 Autor: viajeaitaca. #. Tema: Máster No hay comentarios. Comentar.

Manteniendo el tipo

Entre tinieblas, la tercera película de Pedro Almodóvar, es una obra de encargo. Uno de los requisitos era que Cristina Sánchez Pascual, mujer del productor, interviniera como actriz protagonista. Esto hace de Entre tinieblas un film fallido y extraño, no tanto por la naturaleza de sus imágenes, que basculan entre lo psicodélico y lo bizarro, sino por el desarrollo de la trama.

 

El argumento de la película es otro disparate de Almodóvar, (ya aprenderá a escribir, ya): Yolanda Bell (Cristina Sánchez Pascual), una cantante de boleros, adicta a las drogas, arriesgada y ambigua, ve morir a su novio Jorge delante de sus ojos por una sobredosis de heroína adulterada. Asustada, decide desaparecer y recluirse en un convento que pertenece a la orden de las "Redentoras Humilladas", dedicada a salvar del pecado a chicas de vida descarriada.

Yolanda es muy bien recibida, especialmente por la Madre Superiora (Julieta Serrano), a la que le van las jovencitas y que suele convertirse en cómplice drogadicta y amiga de todas las chicas que pasan por el convento. Así pues, las dos compartirán la droga conseguida por Yolanda. Pero, cuando aparece Merche (Cecilia Roth), ex amante de la Madre Superiora y también buscada por la policía, surgen problemas.

Por otro lado, en el convento viven cuatro monjas más: Sor Estiércol (Marisa Paredes), sadomasoquista y aficionada al LSD, Sor Perdida (Carmen Maura), obsesionada con la limpieza y dueña de un tigre que esconde en el jardín, Sor Rata de Callejón (Chus Lampreave), una escritora de novelas eroticofestivas y Sor Víbora, que se dedica a vestir a las imágenes religiosas con trajes de cabaretera.

 

La obligación de centrarse en la protagonista impuesta hace que Almodóvar no concrete ninguno de los dos asuntos que ha comenzado y se dedique a divagar sobre todos los personajes que aparecen en la trama. El problema llega cuando la protagonista debe mantener el tipo interpretativo ante Julieta Serrano, Chus Lampreave, Carmen Maura o Marisa Paredes. La estrategia del cineasta (sabia elección), es intentar amortiguar el mal otorgando un mayor protagonismo a las monjas.

Cuando Almodóvar se centra en el retrato de personajes muy particulares, Entre tinieblas se erige como una de las mejores películas de la primera etapa del cineasta. Pero cuando este retoma la historia de Yolanda la película flaquea.

Entre tinieblas no es un film anti-católico; es una gran metáfora bizarra y personalísima sobre el concepto de sacrificio y ambición. No se debe pensar que los nombres de esas Redentoras Humilladas son peyorativos de por sí, sino que representan en el fondo, como la propia Madre Superiora dice, la expresión de sacrificio y humillación en la que ellas creen. ¿Acaso no hay tipos que se flagelan hasta el desmayo?

18/02/2007 18:59 Autor: viajeaitaca. #. Tema: Máster No hay comentarios. Comentar.

La locura se dramatiza

"El español se defiende a base de humor de las cosas que le dan miedo, que le hacen sufrir, se defiende de la muerte". Pedro Almodóvar.

¿Qué he hecho yo para merecer esto? es la primera incursión de Pedro Almodóvar en un cine menos alocado que sus anteriores trabajos. La película tiene menos colorido, la movida madrileña agoniza, su fauna ya no queda bien en pantalla. El neorrealismo italiano, mezclado con la chispa Almodóvar, es la fuente de inspiración.

 

El primer éxito internacional de Pedro Almodóvar narra la historia de Gloria (Carmen Maura), un ama de casa malcasada con un tipo despótico obsesionado por la comida, (Ángel de Andrés), profesional del volante muy pendiente de la música teutona que le retrotrae a los recuerdos de emigrante en los tiempos de las dos Alemanias. La suegra (Chus Lampreave), es una petarda santurrona y rácana a la que parece comprender mejor el nieto emporrado y chungo. Sí, porque el par de churumbeles tampoco tienen desperdicio: el uno, un efebo que hubiese traído por la calle de la amargura al Ascilto y Encolpio de El Satiricón; el otro, un autodidacta de las toxicomanías dispuesto a probar cualquier cosa que le permita evadirse un rato de tan encantadora familia.

Por si esto fuese poco, aparece de vez en cuando en su puerta una vecinita cañón y cortesana (Verónica Forqué), única ligazón de esta pobre mujer con el mundo exterior. Su anodino tren de vida choca radicalmente con el de la meretriz extrovertida, aunque ambas tienen más puntos en común de lo que parece: las dos reciben dinero por un trabajo más o menos sórdido, aunque a la verdadera prostituta se le ve más contenta y con mayor vocación que a la ama de casa. Una de las dos, por lo menos, ha decidido conscientemente qué hacer con su vida.

Las pinceladas costumbristas se suceden, las vejaciones morales y la tortura psicológica a la que es sometida esta mujer va en aumento: en un arrebato perfectamente legítimo, descalabra al sorprendido marido de un vengativo jamonazo en la testa, apunte castizo tan del agrado del manchego.

La posterior investigación policial tratará de poner en claro lo sucedido en esa estancia donde le ha ocurrido a nuestra protagonista todo lo bueno y todo lo malo: la cocina, se entiende. El chapucero crimen, la coartada de opereta, la pueril ocultación de pruebas... en cualquier film noir el pastel se hubiese descubierto al instante.

 

La soledad será, quizás, el único castigo que encuentre su acción. Asistirá paulatinamente a la disgregación de ese conglomerado de consanguinidades que sólo ella sostiene en imposible equilibrio merced a un sacrificio callado, martirio asumido sin peros ni porqués.

El milagro final (oportuno retorno del hijo pródigo que evita su salto al vacío) no es más que una prórroga, un añadido para una mujer desamparada incapaz de vivir con y sin su familia. Un homenaje encendido e incendiario a tantas y tantas marujas, epíteto despectivo con el que olvidamos a madres y mujeres anónimas que dejaron de ser para que otros fuesen.

Las críticas en periódicos internacionales no dejan lugar a dudas. Almodóvar se abría camino en el extranjero:

"Esto es como Buñuel haciendo una película de John Waters, pero condimentada por Woody Allen. Pedro Almodóvar se hace un sitio entre los más grandes cineasta cómicos del mundo." L.A. Weekly.

"Es, sencillamente, una pequeña obra maestra". The New York Times.

18/02/2007 21:38 Autor: viajeaitaca. #. Tema: Máster No hay comentarios. Comentar.

Primera cogida

Matador, (para mí, la peor película de Almodóvar, la única que dejé a mitad) narra la historia de Diego Montes (Nacho Martínez), un ex torero y profesor de tauromaquia, que disfruta viendo en su televisor escenas de crímenes, una actividad que lo transporta al orgasmo; esta afición le lleva a asesinar a jóvenes. Ángel (Antonio Banderas), es uno de sus alumnos, ambiguo sexualmente y dominado por una madre voraz (Chus Lampreave) miembro del Opus Dei. Completa el trío María Cardenal (Assumpta Serna), una abogada admiradora del diestro (Assumpta Serna), que también siente el mismo impulso criminal, y mata a los hombres mientras hace el amor con ellos.

Con Matador, el director manchego inicia un cine que busca un romanticismo desaforado, alejándose de la frivolidad de sus primeros filmes. Almodóvar ancla su cine en las emociones, rozando, en ocasiones, el más absoluto de los ridículos, pero saliendo generalmente airoso del trance.

Como sucederá con cierta reincidencia en sus siguientes películas, los personajes de Matador están marcados por la fatalidad. El mayor de los problemas radica en que, en ocasiones, estos personajes no parecen estar insuflados de vida propia, sino que parecen meras marionetas movidas por la mano del destino, zombies guiados hacia un final predeterminado.

El director manchego siempre ha sido un gran director de actrices: el trabajo de Assumpta Serna es perfecto, Chus Lampreave está deliciosa (hoy podríamos decir que es un icono más del cine de Almodóvar), Julieta Serrano ofrece una composición de su personaje más que correcta, y Eva Cobo jamás estuvo tan bien como en este filme. Sin embargo, se olvidan las estupendas actuaciones que suelen ofrecer los actores de sus filmes. En Matador, el trío masculino es de órdago: Nacho Martínez, Antonio Banderas y Eusebio Poncela. Por primera vez en su filmografía, Almodóvar hace un cine abiertamente homosexual. Con esa puerta abierta, los hombres empiezan a tener protagonismo en el cine del director.

Pedro Almodóvar intenta huir primera vez en su filmografía de los elementos humorísticos y petardos. El problema del filme es que, como solía ocurrir por aquella época en sus películas, existe una sensación de dispersión que torpedea el ritmo de la narración.

La puesta en escena comienza a ser más sofisticada en el cine de Almodóvar. Secuencias como el primer asesinato de María Cardenal, la frustrada violación y el coito final así lo atestiguan. Con un cine cada vez más plástico, el montaje del filme es efectivo y está envuelto en una fotografía que sabe sacar partido del vestuario y los decorados (almodovarianos cien por cien).

En esta ocasión, las críticas no fueron tan favorables como en trabajos anteriores.

"Quizá esa arriesgada y sugestiva pirueta almodovariana - tomar las esencias de la españolada y diluirlas en el fondo del vaso de las neurosis obsesivas más cosmopolitas, menos enraizadas - explique el intercambio fracasado de su película". Fotogramas, 1986.

"Todavía le viene muy grande a Almodóvar esta temática del erotismo aniquilador, de la pasión que solo se consuma realmente en la necrofilia. No basta con que se insista con palabras importantes metidas con calzador en los diálogos de los actores". Guía del Ocio, 1986.

18/02/2007 21:48 Autor: viajeaitaca. #. Tema: Máster No hay comentarios. Comentar.

Independencia y madurez

"El Deseo es un tranvía que no lleva a ninguna parte, pero lo que importa es moverse". Pedro Almodóvar

La ley del deseo fue el primer film de Almodóvar producido por la compañía que él y su hermano Agustín habían constituido, llamada para la ocasión El Deseo, S.A., hecho que le permitió una libertad absoluta que iba a verse recompensada por el éxito y calidad de este film, así como de los sucesivos. La película fue también su obra más arriesgada, dado que en aquellos años el gran público era aún reacio a aceptar una historia pasional homosexual con la misma empatía con la que recibía las historias de amor heterosexuales. La ley del deseo obtuvo afortunadamente el reconocimiento merecido, y la crítica empezó a fijarse en Almodóvar como en un valor a ser tenido muy en cuenta, aunque es cierto que sus películas han sido y siguen siendo mejor recibidas por la crítica extranjera que por la nuestra.

 

Pablo (Eusebio Poncela) y Tina (Carmen Maura) son hermanos marcados para siempre: Tina, hace 20 años, era Tino, y se acostaba con el padre de ambos. Pablo malvive enamorado de Juan (Miguel Molina) cuando conoce a Antonio (Antonio Banderas), lo que complicará el trío.

Pero mejor que un escueto resumen, es leer las palabras de su director sobre los personajes de la película.

Pablo Quintero (Eusebio Poncela): Desde niño Pablo ha soñado ser objeto de un deseo absoluto que corresponda a su vez con su propio deseo. Sabe que no es posible, y saberlo no le paraliza. Nada le basta, pero como es un artista combate su insatisfacción convirtiéndola en el principal tema de su creación. Aliado con las teclas de su Olympia desarrolla todo lo que de insuficiente tiene su vida. Su imaginación es más fuerte que sus sentimientos; el trabajo le provoca emociones más intensas que el hecho de vivir, aunque su trabajo este basado en su vida. Con una mezcla de sentido común y saludable cobardía desarrolla en la máquina de escribir, sin frenos ni limitaciones, todo lo que no desarrolla en su vida. No sospecha que semejante actividad le expondrá a los mismos peligros, porque la autentica pasión es siempre irreversible.

Antonio Benítez (Antonio Banderas): Es un personaje de una sola pieza. La pasión impregna cada uno de sus actos. Es capaz de todo, incluso de matar, con tal de cruzar un beso o una palabra con el objeto de su pasión. Es un fanático y, alguien cuya única moral es la expresión vital de esa pasión, no puede ser juzgado de un modo racional. Paradójicamente, su educación es tradicional, incluso reaccionaria; pero la educación es como una prenda, desaparece cuando uno se la quita. Posee una fuerza imparable. El deseo, como la fe para los cristianos, puede mover montañas. Antonio sabe que le sociedad le va a hacer pagar un precio desmesurado, y no le importa.

Pablo y Antonio son muy distintos pero se parecen sin saberlo en algo esencial: la ausencia de miedo. Ambos se arriesgan hasta el final, la diferencia es que Pablo permanece atado a la máquina de escribir, mientras que Antonio sólo dispone de su propio cuerpo. Ambos deben pagar el mismo precio.

Tina Quintero (Carmen Maura): Es la hermana de Pablo, una mujer que de adolescente era chico y se cambió de sexo. Lo más femenino de Tina es su paranoia. Después de irse a vivir con su padre, cambiarse de sexo por él y ser abandonada, no es raro que Tina se sienta desgraciada, lo malo es que lejos de mitigar su dolor ella se dedica alimentarlo día tras día; porque hay personas para las que el dolor supone su alimento más preciado, aunque les impida saborear otros sentimientos. Cuando el horror nos domina cada cual se inventa sus propias armas defensivas: Tina venera los recuerdos, porque antes de convertirse en heridas fueron motivos de gozo. La insistencia complaciente en los recuerdos más dolorosos es el castigo que Tina se ha impuesto para paliar un pecado del que nunca se arrepentirá.

 

Quizás lo que haga de La ley del deseo una de las mejores obras de Almodóvar es que, además de ser su guión uno de los más sólidos escritos por el director, se deja traslucir en su visionado una de las obras más personales del director, el cual hace presencia de manera explícita o implícita en muchas de las situaciones mostradas. Para Almodóvar hacer cine es partir de la realidad, propia o ajena, y manipularla a través de la ficción para construir una realidad diferente. Ficción y realidad son dos elementos que se necesitan mutuamente, no sólo para la elaboración de guiones, sino también para el desarrollo de la vida misma.

La historia de La ley del deseo se basa en este juego entre realidad y ficción. Su expresión directa se encuentra en el personaje principal de la historia, Pablo Montero, interpretado por un Eusebio Poncela magnífico, quien hace el papel de un director de cine y de teatro que goza de una situación profesional exitosa, pero que, por el contrario, vive una situación personal desgraciada. Pablo sufre un amor no correspondido, el que siente por Juan (Miguel Molina), un joven que se ve incapaz de amarle como quisiera. Tina, la hermana de Pablo, (Carmen Maura, de nuevo excelente) no es más feliz que su hermano, puesto que su condición de transexual, y el abandono del que fue su gran amor, su propio padre, la han imposibilitado para las relaciones con otros hombres. Cierra el cuarteto de personajes principales el joven Antonio (Antonio Banderas), un chico enamorado obsesivamente de Pablo, que está dispuesto a hacer lo que sea para retenerlo junto él, aunque para ello tenga que cometer asesinato. La ficción le sirve a Pablo como vía de escape a sus sentimientos frustrados.

Almodóvar bordó con este film la que es probablemente su mejor creación. No sólo la solidez del guión, la excelente interpretación de los personajes y una puesta en escena impecable avalan esta afirmación. La ley del deseo fue la primera obra realmente madura y reflexiva del realizador. Muchos momentos de este film quedarán para la historia como algunos de los más memorables de nuestro cine, como la escena en la que Tina disfruta sensualmente al ser regada por un operario de limpieza en plena calle, o la secuencia inicial del film, en la que Pablo dirige en off la masturbación de un joven, uno de los momentos más logrados de la cinta.

Las críticas, en general, fueron favorables:

"Almodóvar no rehuye las imágenes chocantes y trabaja en una franja donde la claridad expositiva sustituye a la elipsis. No rehuye las escenas comprometidas y en borde de lo aceptable, pero también es cierto que el tono fundamental -mas allá de la provocación y de los escándalos fáciles, a los que es tan proclive- es la ternura y el amor". A. L., Ya, 1986.

"Maravillosamente sórdida. Almodóvar es el más alegre, el más entretenido de los hedonistas de hoy en día". Enrique Fernández, The Village Voice, 1987.

18/02/2007 21:55 Autor: viajeaitaca. #. Tema: Máster No hay comentarios. Comentar.

Pedro y sus (primeras) mujeres

Mujeres al borde de un ataque de nervios narra la historia de Pepa (Carmen Maura) e Iván (Fernando Guillén), una pareja de actores de doblaje, que, después de varios años, deshace su relación, sin que él sepa que ella está embarazada. Mientras espera en vano noticias de Iván, Pepa intenta habituarse a su nueva situación. Su vida se complica aún más cuando llega a su nueva casa su amiga Candela (María Barranco), que huye de la policía porque ésta ha detenido a su novio, un terrorista chiíta y teme que la involucren a ella en el asunto.

Pepa decide conocer a la actual amante de Iván, con lo que sus "nervios" van en aumento. Por si fuera poco, en su vida entra también por casualidad, Carlos (Antonio Banderas), el hijo de su novio, que acude con la retrógrada novia (Rossy de Palma) a ver el piso para alquilarlo. Todos se concentran en la casa, y el cruce de personajes da lugar a toda clase de situaciones. La escena final se sitúa en un aeropuerto, al que la protagonista es conducida por un peculiar taxista (Guillermo Montesinos), donde Pepa será perseguida por la primera mujer de Iván (Julieta Serrano).

 

Es curioso que Mujeres al borde de un ataque de nervios se considere la película más importante de su primera etapa como cineasta, una especie de plenitud artística confirmada por los premios y la crítica nacional e internacional; pues es posiblemente su obra más costumbrista, además de ser una comedia mucho más amoldada a un estilo clásico heredero de George Cukor, que sus primeras y más radicales películas, donde igual se juntaba lo escatológico de John Waters con la mirada epidérmica de Rainer Werner Fassbinder. Esta magnífica comedia ayudó al realizador manchego a afianzar una estética que se alejaba del pop de sus primeras obras hacia un kitsch encadenado a lo geométrico que ha llevado a Almodóvar a ser uno de los realizadores con más fuerza plástica.

Por primera vez sus personajes, igualmente de desesperados y esquizofrénicos que los de toda su carrera, se alejan del lado más sórdido de la sociedad para ser un conjunto intimista de personas corrientes, unidas todas, por el abandono del mismo hombre.

Almodóvar coge el personaje de Pepa, una perfecta Carmen Maura en su última colaboración con el manchego, y lo sitúa en lucha continua con el teléfono y el contestador automático, ampliando lo que en un principio es un monólogo, en una historia tragicómica donde se encuentran todos los personajes de la película, siendo la única línea exterior al conflicto la que viene marcada por el personaje de Candela, que se une al grupo debido a su relación con unos terroristas chiítas. La película discurre vertiginosa a medida que se desarrolla un conflicto que Almodóvar plantea con precisión en los primeros diez minutos de la obra: basta ver el momento del doblaje de Johnny Guitar rodado en un travelling cenital siguiendo la luz del proyector hasta llegar a Pepa, que cae desmayada, para entender la raíz de todo el conflicto.

En su obra más teatral junto a ¡Átame!, ambas obras transcurren al 90% en el interior de un piso, mezcla con cariño y con una total ausencia de tragedia a todos los personajes, a los que el realizador les concede la posibilidad de ser felices pese a que entienden la vida como un camino de sufrimiento.

 

Pedro Almodóvar escribió sobre la película:

Antes del 68, si una chica abandonaba a un chico, el muchacho estaba obligado a convertirse en un héroe, a través de una aventura personal o haciendo algo por la Humanidad, descubriendo una vacuna o algo así.

No voy a negar que los chicos sufrimos, y que la soledad nos pesa tanto como a una feminista, pero ¿a quién le interesa hoy día hacer una película sobre el tema? A mí, desde luego, no. Las chicas, esas sí que saben comportarse cuando su novio las planta. No conocen el pudor, ni el sentido del ridículo, ni esa cosa horrenda que antes se llamaba amor propio. Sus reacciones están llenas de registros.

La mujer sabe que necesita del amor para seguir respirando y está dispuesta a defenderlo como sea. Porque en esa eterna guerra todas las armas están permitidas.
Si a una chica le deja su amante por otra, no tiene reparos en lanzarse a la calle, averiguar quién es la Otra, tirarla por un precipicio si su rival demuestra ser tan tonta como para acompañarla hasta el borde del mismo. Si no consigue lanzarla por el precipicio, intenta hacerse amiga suya para que la rival tenga terribles sentimientos de culpa y le cuente anécdotas íntimas de su común amante.

En el currículo de todo creador, debe haber algunos traumas. Naturalmente, yo también los tengo. Uno de ellos: haber trabajado en un sótano de la Compañía Telefónica durante diez años.

"Mujeres..." es un feroz alegato contra el teléfono y el contestador automático. No es cierto que a través del teléfono los seres humanos se comuniquen unos con otros. El teléfono sólo sirve para demostrar al prójimo el escaso interés que nos provoca. Y el contestador se inventó como ayuda al mentiroso. En esta película me he permitido liberar mi subconsciente y la protagonista arroja dos veces el teléfono por la ventana y una vez el contestador.

Aconsejo a todo aquel que espera inútilmente junto al teléfono una llamada, que tire el aparato por la ventana. Es mejor que ahorcarse con el cable.

El problema de los hombres y las mujeres es que, perteneciendo a la misma especie, no se entienden entre ellos. Así es y así seguirá siendo.

Al final de la película una joven rockera le dice a Pepa que prefiere las motos a los hombres. Pepa le contesta: "Es más fácil aprender mecánica que psicología masculina. A una moto puedes llegar a conocerla a fondo. A un hombre jamás".

Las críticas fueron espléndidas:

"La película funciona admirablemente, la espontaneidad trabajada, el mimo con el que se construye cada gesto y cada entonación, entradas y salidas, gritos y relajamiento, los equívocos permanentes y el más difícil todavía, el desequilibrado equilibrio que caracteriza a la mejor comedia". Carlos Boyero, El Independiente, 1988.

"...consumada finalmente como una comedia ligera, la película es casi una obra maestra. (...) en esta inteligente y divertida operación de alquimia se ha beneficiado del talento de sus colaboradores, empezando por sus excelentes actrices, desde la protagonista Carmen Maura hasta la característica Loles León (...) Pedro Almodóvar es, hoy por hoy, el más descarado, ingenioso y original de nuestros cineastas". La Vanguardia, 1988.

18/02/2007 22:46 Autor: viajeaitaca. #. Tema: Máster No hay comentarios. Comentar.

20/02/2007

El editor que escribe

"Anagrama es un sello vocacional". Ése fue el mensaje que el editor Jorge Herralde transmitió ayer a los asistentes a la presentación de su último libro "Por orden alfabético". En él, realiza un homenaje a muchos de los autores de la editorial.

La cultura aragonesa se dio ayer cita en la FNAC. En los asientos del forum se podía ver al joven escritor Daniel Gascón, al también literato Ismael Grasa y al profesor y cantautor reconvertido en político José Antonio Labordeta. La razón: la visita a Zaragoza del editor de Anagrama Jorge Herralde. El barcelonés venía a presentar su último libro, "Por orden alfabético". A la mesa le acompañaba el escritor aragonés Félix Romeo, que en esta ocasión actuaba no en calidad de escritor sino de orgulloso anfitrión.Lo que se preveía una mera exposición de las virtudes de Anagrama se convirtió en un divertido diálogo sobre los autores de Anagrama, no en vano Romeo ha publicado en el sello barcelonés y son amigos desde tiempo atrás.

 

"En el funeral de Kapuscinski estaban todas las amantes del escritor". Con esta frase provocó el editor la primera sonrisa de la tarde. Jorge Herralde recordó sus primeros encuentros con el reportero recientemente fallecido y la última visita que éste hizo a España en mayo pasado para recoger un premio de periodismo. Además, evocó a Agata Orzeszek, su traductora al español y supuesta amante. "En el funeral, la esposa llamó a su lado a Agata, destacándola como primera concubina". Herralde habló largamente sobre Julian Barnes y Martin Amis, destacados miembros del llamado "dream team", el grupo de escritores británicos de mayor éxito. "Nos estamos acercando al puro cotilleo", señaló con una sonrisa tras relatar las agrias disputas entre los dos autores.
Álvaro Pombo fue otra de las estrellas de la sesión. El escritor ha publicado toda su obra en Anagrama a excepción de su última novela, ganadora del Premio Planeta. El editor explicó que cuando Pombo le llamó y le dijo que se presentaba al Planeta le respondió: "por lo menos, gánalo".
Félix Romeo no quiso en ningún momento mostrarse condescendiente con su "jefe" y le puso en el compromiso de elegir a los autores que querría haber publicado y a quienes se arrepiente de haber incluido en su catálogo. Respecto a lo primero, Herralde no dudó un instante: "Juan Marsé estuvo a punto de fichar por Anagrama, pero la agente literaria Carmen Balcells le dijo que podía sacar mucho más dinero a otros editores y así fue". Muy diplomático, no quiso mencionar los nombres de aquellos que preferiría no ver en su editorial. Dispuesto a "pinchar" a su editor, Félix Romeo le preguntó por las ventas de su libro. Éste contestó que era consciente de sus destinatarios. "Amigos, estudiosos de la edición o fanáticos de algún escritor de la casa". La horquilla de ventas, pronosticó, está entre dos mil y cuatro mil ejemplares.
Reveló al término del acto la próxima publicación de dos libros del fallecido Roberto Bolaño. Uno de ellos será su corpus de poesía y el segundo es una selección de cuentos compilados por Ignacio Echeverría, crítico literario y amigo del escritor chileno.

La editorial
Anagrama se fundó en 1969. Desde entonces ha publicado más de 2.500 títulos. Por el catálogo de su "Panorama de Narrativas" desfilan autores como Truman Capote, W.G. Sebald o Antonio Tabucchi. La nómina de escritores en castellano, agrupados bajo el epígrafe "Narrativas Hispánicas", incluye a Javier Tomeo, Enrique Vila-Matas o Roberto Bolaño.
En su "Biblioteca de la Memoria" destaca la biografía de Dalí escrita por Ian Gibson o las memorias de Vladimir Nabokov. El pensamiento más actual se da cita en su colección "Argumentos", en la que participan filósofos como José Antonio Marina o Pierre Bourdieu. Para los bolsillos más ajustados, Anagrama recupera los títulos más atractivos en "Compactos", su colección de bolsillo.

20/02/2007 10:09 Autor: viajeaitaca. #. Tema: Máster Hay 1 comentario.

Prueba de fuego en los escenarios

La Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza ocupará los próximos días 12 y 13 de febrero la escena zaragozana. Los alumnos de segundo curso representarán en el Teatro del Mercado una selección de textos breves escritos por dramaturgos españoles contemporáneos. El Teatro Principal, por su parte, acogerá la obra "Esperando a Godot", del dramaturgo irlandés y premio Nobel Samuel Beckett, en la que participarán los alumnos del último curso.

Las entradas están ya a la venta y cuestan seis euros en taquilla. Al igual que en otros montajes, existe bonificaciones del cincuenta por ciento. "Esperando a Godot" se representará  los dos días a las 22.00 horas; las funciones del Teatro del Mercado comenzarán unas horas antes, el lunes 12 a las 21.00 horas y el martes 13 a las 19.00 horas.

Félix Martín, director del montaje de los alumnos de tercero, ha señalado que la obra del irlandés es un riesgo, pero que la promoción empuja muy fuerte. Además, ha explicado, para un alumno de último curso "Esperando a Godot" es un reto interesante. Los futuros actores han trabajado a lo largo de sus estudios la farsea, la tragedia o el teatro clásico; "en esta obra, los personajes pueden en un momento da englobar absolutamente todo". Para el profesor de interpretación, cada vez que un actor sube a un escenario se enfrenta a un examen con el público. En este caso, ha puntualizado, la prueba es también didáctica.

Para los alumnos de segundo curso, la puesta de largo en el Teatro del Mercado es su primer contacto con la escena y con el público. Los textos, alguno escrito por dramaturgos consagrados como José Sanchís Sinisterra, hablan de temas actualidad, próximos a los jóvenes actores, según ha explicado el director de la Escuela. Así, tratan de ámbito urbano, soledad o problemas de incomunicación. Las funciones estarán dirigidas por la profesora Alicia Rabadán.

Veinticinco años de enseñanza

La Escuela Municipal de Teatro de Zaragoza ha cumplido recientemente 25 años de existencia. Para conmemorar el aniversario, se está preparando en asociación con el Ayuntamiento de Zaragoza un libro en el que repasa la trayectoria de la Escuela.

Los estudios se organizan en 3 años, al final de los cuales deben ser capaces de "empezar a afrontar un proceso de profesionalidad". En el primero, se asientan los principios teóricos. Los profesores, ha dicho Félix Martín, se ven obligados a frenar el deseo de los alumnos de subir a un escenario. Las asignaturas son en su mayoría técnicas.

Al año siguiente se aumenta el horario de interpretación, si bien continúan las materias técnicas. Los alumnos de segundo presentan un taller ante público. En este caso, la obra se realiza en el Teatro del Mercado, un espacio reducido. Se intenta que sea una actuación en la que loa actores no arriesguen demasiado.

En el último curso priman las materias creativas, las asignaturas de interpretación son mayoría. En ellas se incluye expresión corporal, dicción, danza... A mediados de año, los actores se enfrentan a un teatro más grande y un texto más complejo.  

La asistencia a clase es obligatoria. Cada curso consta de 900 horas lectivas en horario vespertino. Según el director de la escuela, hay quien compagina el teatro con otros estudios, pero en segundo se dan cuenta de que hay que dedicarle mucho tiempo. Así que muchos deben renunciar a una de estas actividades. Si se oficializa, ha sugerido, este esfuerzo puede serles recompensado, pues al salir de la escuela tendrían un sello de garantía y un reconocimiento público.

Respecto al futuro de estos alumnos, Félix Martín ha dicho que un grupo prosigue sus estudios en otras escuelas. Un alto porcentaje de ellos, ha declarado, consigue trabajo en compañías de teatro aragonesas.

Estudios oficiales

Concepción Nasarre, concejala de Educación del Ayuntamiento de Zaragoza, ha declarado que "el Ayuntamiento se siente muy orgulloso de esta escuela de teatro", no sólo por su calidad, sino por ser la única institución de este tipo en la comunidad

Respecto a la posible oficialización de los estudios dramáticos, la concejala ha informado de que el asunto se llevó al último pleno sobre el estado de la ciudad, celebrado en noviembre. En la sesión se firmó una moción consensuada por todos los partidos políticos que instaba al Gobierno de Aragón a iniciar el proceso de oficialización de la Escuela. Sin embargo, asegura, aún no se ha recibido respuesta.

Benito de Ramos, director de la Escuela, ha señalado que esta demanda se ha repetido en diferentes ocasiones a lo largo de los últimos 8 años. El proceso, ha manifestado, está aún en sus primeros pasos, pues la tendencia de los gobiernos ha sido primar los estudios reglados sobre los estudios artísticos. La regulación, ha dicho, serviría para que los alumnos no tuvieran que trasladarse a otra ciudad a completar sus estudios.

20/02/2007 10:25 Autor: viajeaitaca. #. Tema: Máster No hay comentarios. Comentar.

Dura lex

Iñaki De Juana Chaos es un asesino. Merece pasar el resto de su vida en prisión; si es preciso, atado a una cama y alimentado a través de una sonda nasogástrica. Su condena por los veinticinco asesinatos que cometió en nombre de ETA queda escasa para una sociedad marcada por tres décadas de terrorismo. Pero una cosa es matar inocentes y otra distinta amenazar en un periódico.

 

Ayer, el Supremo rebajó de 12 a 3 años la pena impuesta por la Audiencia Nacional. Se da además la circunstancia de que el terrorista ya ha cumplido dos tercios de esta condena, por lo que es posible que sea excarcelado. La decisión depende de la Fiscalía del Estado.  Numerosas voces se han opuesto a esta rebaja, pues muchos consideran incomprensible que un asesino pueda salir a la calle en breve. Pero los 3 años de cárcel, hay que recordarlo, los cumple no en razón a sus crímenes, sino por las amenazas vertidas en el diario "Gara".

De Juana Chaos fue condenado en 1987 a 30 años de cárcel, el máximo que dicta la ley. Ésta sí que es una condena leve, más aún teniendo en cuenta que, por redenciones, sólo ha cumplido 18.

Pero no hay que confundir las cosas: si 18 años son ridículos tras tanta sangre vertida, 3 años son excesivos para un delito de palabra.

La solución no es compensar una sentencia con otra. Lo que se debería hacer es revisar el Código Penal y aumentar el cumplimiento de las penas. Así, condenas de 3.000 años serían innecesarias.

20/02/2007 10:27 Autor: viajeaitaca. #. Tema: Opinión Hay 1 comentario.

¿Arte?

Hay quienes, ante un cuadro de Jackson Pollock o incluso de Joan Miró, dicen "Mi hijo de 5 años también puede hacer eso". Hasta hace poco era posible refutarlos, explicarles que el hecho de que una pintura no sea figurativa o su significado no se comprenda a primera vista, no le restaba mérito. Seguía siendo Arte.

 

Hoy, esto ya no es posible. Ayer conocí la historia de una niña estadounidense de 7 años que pinta cuadros y los vende por cantidades astronómicas. Uno de ellos alcanzó la cifra de medio millón de dólares. Como se puede imaginar, sus pinturas no responden a lo que conocemos como arte. Son apenas trazos al azar dirigidos por unos padres con un agudo olfato empresarial. Pero los "nuevos ricos" que quieren presumir de tener un cuadro colgado en el salón de su casa los compran sin preocuparse de su mérito artístico.

Leí también hace poco que un "artista" se había cortado un dedo con un hacha . Filmó la sangría y lo llamó "videoarte". 

Estos intentos de conseguir fama y dinero poniendo el arte como excusa son una grave amenaza para los verdaderos artistas. Los ciudadanos perderemos la confianza y el respeto que les teníamos. ¿Qué valor puede tener un Pollock si se parece tanto a un "García"?

Hoy se inaugura ARCO. Es casi seguro que en sus galerías encontraremos obras, cuando menos, dudosas. Los ciudadanos estamos obligados a discernir el arte del engaño.

Los marchantes de arte tendrían que ser más exigentes con lo que exponen, pues corren el peligro de banalizar a aquellos a quienes se deben.

20/02/2007 10:28 Autor: viajeaitaca. #. Tema: Opinión Hay 1 comentario.

Energía nuclear

El calentamiento global es un hecho. Los combustibles suben de precio y las únicas que salen bien paradas son las compañías petrolíferas. Las mismas que ofrecen dinero a economistas y científicos para que nieguen el cambio climático.

Ante este panorama, la energía nuclear es más que una opción a tener en cuenta. Durante décadas numerosos países la utilizaron, convencidos de que era la mejor vía para producir energía a bajo coste. El sustituto perfecto a los limitados combustibles fósiles.

 

Chernobil, sin embargo, cambió la tendencia. Desde el accidente, no se han abierto nuevas centrales en Europa. Hasta hoy. Finlandia levanta la primera nuclear del siglo XXI. La población, tan opuesta años atrás a este tipo de energía, está ahora más dispuesta a usarla, pese a los riesgos.

Éstos no son desdeñables, pero no podemos dejar que el árbol, como reza el dicho, nos impida ver el bosque. Chernobil, hay que recordarlo, no fue tanto un accidente nuclear como un error de la extinta URSS. Si la central hubiera estado a cargo de un país europeo quizá la catástrofe hubiera sido menor.

La única forma de no depender de los altibajos políticos de Oriente Próximo es producir la energía en casa.

Así, Rusia no tendría la llave para abrir el grifo del gas hacia Europa. Las "petromonarquías"no tendrían razón de ser y los "petrodólares" perderían todo su valor.

20/02/2007 10:40 Autor: viajeaitaca. #. Tema: Opinión No hay comentarios. Comentar.

El escritor más libre

Juan Goytisolo ya no escribe. Al menos ficción. Su última novela, Telón de boca, data del 2003. Quien la leyese percibía un olor a despedida. El escritor estaba cansado, Monique su compañera de tantos años, había muerto recientemente; sólo le quedaba esperar el fin. Ahora aparece de cuando en cuando en El País, firmando artículos de opinión, como siempre, apocalípticos.

Pero hubo un Juan Goytisolo anterior, un escritor sin miedo al poder o al stablishment literario. Un autor que siempre fue por libre, escribiendo lo que no se debía escribir y de una forma nunca antes (ni después) vista por estos lares. Ése es el Juan que pasará a la historia de la literatura.

 

Una brevísima biografía de Juan Goytisolo señalaría que nace en Barcelona la víspera de reyes de 1931; que tiene por hermanos a Luis y José Agustín, ambos dedicados a la literatura; que se instaló en París a mediados de los cincuenta y trabajó en la editorial Gallimard, donde conoció a Monique Lange, su esposa y compañera durante 40 años; que conoció el éxito en el extranjero mucho antes que en España, donde aún es recibido con reticencia; que es homosexual y que vive en Marrakech.

Pero, como toda biografía, no es más que un resumen lleno de lagunas. La mejor forma de conocer a Juan Goytisolo es leer sus libros. En ellos vuelca con furia toda su vida, sus sentimientos, opiniones ante todo. Juan Goytisolo es un hombre tímido, prefiere la soledad elegida a las multitudes y conferencias, pero ante el papel se desnuda con una dignidad y una absoluta falta de vergüenza pasmosa.

Se inició, como era norma en la época, en el realismo social. En sus novelas y relatos presentaba una España triste y gris en la que sus protagonistas eran soldados desganados, borrachos y obreros. Pero éstas son unas obras que conviene olvidar, no tienen hoy ningún valor literario. "Mi escritura adulta -dirá- empieza con el último capítulo de Señas de identidad".

Esta novela inició el camino a seguir. Nacía un nuevo Juan Goytisolo, un escritor que rompía con su pasado de enfant terrible y símbolo de la literatura de protesta, símbolo creado por la cultura francesa. Un escritor que daba la espalda a su familia: a su padre moribundo, a sus hermanos, que podían competir con él, a su hermana, que no tenía ninguna importancia en su vida. Juan Goytisolo abandona definitivamente España y se traslada a París. Allí asumirá plenamente su sexualidad y aprenderá a liberarse de muchos corsés de la literatura de la mano del iconoclasta Jean Genet.

No es lugar éste para glosar todas sus novelas y ensayos. Bastará decir que en ellas arremete contra todo y contra todos. El franquismo, el Opus Dei, la política de inmigración europea, la guerra de Yugoslavia, los propios escritores. Señas de identidad es un punto de partida que le lleva a destruir paulatinamente el lenguaje, hasta hacerlo casi ininteligible, (algo similar al trabajo de Joyce en su Ulises o en su Finnegans wake). Tras Makbara, Goytisolo se centra más en la estructura que en el lenguaje: sus textos son más sencillos de leer a primera vista, pero en conjunto poseen mayor complejidad. Vista en conjunto, su primera etapa puede definirse de "destructiva" y los años posteriores como "constructivos". En palabras del escritor, su obra es "una construcción a partir de una destrucción".

Sus últimas décadas están íntimamente relacionadas con el mundo islámico. En el barrio parisino del Sentier aprende turco de la mano de un grupo de exiliados; conocerá más tarde la tradición literaria del Islam y se convierte en su defensor. Gracias a su apoyo, la plaza Xemaa el Fna, un espacio de convivencia e intercambio de tradiciones orales en Marrakech, se convierte en Patrimonio Oral de la Humanidad.

Pero todo esto no se logra sin dejar cadáveres por el camino. La relación con s hermano Luis es casi nula, de aquellos activistas políticos que frecuentaba en los sesenta no quiere saber nada; volvió la espalda a muchos de aquellos con quienes se relacionó. Siempre fue un experto en convertir a sus amigos en enemigos y en mantener el rencor (o la envidia) que muchos le tenían.

Hoy es un hombre solitario. Continúa viviendo en Marruecos, sin Monique pero con la compañía de un par de muchachos que adoptó. Ha declarado públicamente el fin de su relación con la ficción, se dedica a releer a Cervantes, Tolstoi o Las mil y una noches. Ya no espera nada, si acaso la muerte.

Un escritor en una guerra

 

Durante el cerco de Sarajevo, Juan Goytisolo fue el único intelectual europeo que se trasladó a la ciudad. Aguantó allí varios meses, testigo de las muertes que los bombardeos de la OTAN causaban. Junto con el fotógrafo aragonés Gervasio Sánchez escribió un libro en el que reflejaba la situación. Como única forma de escapar al horror, montó junto con Susan Sontag la obra Esperando a Godot, interpretada por actores no profesionales del lugar.

La carta más difícil

 

Cuando asumió plenamente su sexualidad, Juan Goytisolo llevaba varios años viviendo con Monique. La única forma de revelar su secreto era hacerlo por escrito. Así que le envió un laga carta a Moscú, donde ella estaba de viaje con su hija, en la que explicaba toda la situación y le repetía su amor incondicional; si no quería continua con él, lo entendería. La respuesta de Monique tardó unos días en llegar, pero fue positiva. Pocos meses después contraían matrimonio.

20/02/2007 13:39 Autor: viajeaitaca. #. Tema: Literatura No hay comentarios. Comentar.

De profesión, maestra rural

Ana Pedrós es profesora de Educación Física. Trabaja en Mesones de Isuela, un pueblo de doscientos habitantes a 75 Km. de Zaragoza. El colegio forma parte de un Centro Rural Agrupado (CRA). Esto es, una serie de colegios con pocos alumnos y profesores, y a veces un solo profesor con el que comparten dirección. Cada mañana se levanta antes que el sol y se sube al coche con otras dos compañeras. Conducen una semana cada una: lo llaman "la rueda". El ministerio no les frece ningún plus de desplazamiento (es más, deben pedir un permiso para residir en Zaragoza), y la gasolina corre de sus bolsillos.

Ana es la tutora de 7 alumnos de diferentes cursos y edades. Todos oscilan entre los 9 y los 12 años. En las clases de Educación Física ponen también a su cuidado a los alumnos de segundo curso. Con ella trabaja otra joven profesora que se ocupa de los más pequeños. Las asignaturas como Religión o Ingles las imparte un profesor itinerante.

Las chicas son las únicas responsables en el centro. Si hay problemas, llaman al colegio de El Frasno, donde está el director del CRA. En la zona no hay cobertura, por lo que dependen únicamente del teléfono fijo del colegio.

Los miércoles por la tarde, los profesores que trabajan en el Centro Rural se desplazan hasta El Frasno. Allí se reúnen con el director y el jefe de estudios para poner en común los progresos de los alumnos y denunciar los problemas que puedan tener. El Ministerio, señala, sí que subvenciona estos trayectos

Malas instalaciones

Según la profesora, "las instalaciones son malas". El colegio, afirma, es demasiado grande para los alumnos que hay. Años atrás, por sus pasillos desfilaban decenas de chiquillos, hoy sólo acoge a catorce. Sin embargo, los espacios para las clases de Educación Física no se encuentran en el recinto escolar. El recreo es demasiado pequeño, y para jugar a baloncesto deben correr durante diez minutos hasta llegar a las pistas del pueblo. "El campo de fútbol -señala- es un terreno lleno de piedras. Si pasan la ovejas, hay que apartarse". El pabellón donde realizan las flexiones y las pruebas de resistencia es al mismo tiempo el centro social del pueblo.

Dentro del edificio las condiciones no son mucho mejor. Las profesoras se encargan de abrir y cerrar la calefacción, por lo que hasta media mañana las aulas no se caldean. Si bien una mujer limpia el colegio por las mañanas, "a veces también toca limpiar", dice resignada la docente.

Los escolares tienen jornada partida, con una hora para comer a mediodía. Ana y su compañera compraron a principio de curso un microondas y una plancha, y cocinan y comen en una de las aulas. Friega la vajilla en la pila del lavabo. "¡Y con agua fría!", puntualiza.

"Las condiciones -termina- no son normales. Hasta que no vas allí no te lo imaginas".

Buenos alumnos

Según la profesora, el nivel de los alumnos no es bajo. "Aunque -puntualiza- es difícil de comparar con el resto". Los contenidos son similares a los de cualquier colegio, pero se imparten de forma diferente. La preparación de actividades le ocupa la mayor parte del tiempo. "En Zaragoza tendría que preocuparme sólo mi asignatura, aquí tengo que elaborar actividades y contenidos para cuatro niveles cursos diferentes".

Si bien hay algunas actividades colectivas, como dictado o lectura, Ana reparte las mayor parte de las actividades entre los chicos y luego hace la ronda. "La atención es muy personalizada, eso es muy positivo". Los alumnos, cosa impensable en una escuela urbana, están tranquilos mientras la profesora se ocupa de sus compañeros. "Aquí aprenden a esperar", afirma.

"Los niños de los pueblos -sentencia- son diferentes a los de la ciudad". Ana está muy orgullosa de "sus niños". La escuela no conoce el "bullying", ni las envidias. "Nadie se ríe -afirma- de los que fallan".

Cuenta también que en el recreo participan todos juntos en juegos impensables en la ciudad. Los chicos de 12 años se llevan su maletín, comenta riéndose, y ponen los hacen rulos a las niñas más pequeñas."En Zaragoza jugarían a fútbol", termina.

La relación profesor-alumno, según Ana, es más que excelente. "Acabas conociéndolos a todos mejor que ellos mismos". Con los familiares también disfruta de una afinidad. "Más con las madres", puntualiza. La mayoría de los padres trabajan en el campo y no vienen a recoger a sus hijos. "Hace poco fue el cumpleaños de una niña -relata- y la madre nos invitó a mi compañera y a mí a comer. Los chicos nos esperaron en la  puerta muertos de risa".

Diez años para trabajar en Zaragoza

A los colegios se llega por oposición. El profesor realiza la prueba, si tiene suerte saca una plaza y entra en una lista. Lógicamente, los puestos más solicitados son los de los núcleos urbanos, así que muchos "primerizos" (que comienzan con cero  puntos) se ven obligados a trabajar en pueblos durante años.

Cada dos años, acumulan puntos que los van acercando a su destino. Si permanecen más tiempo del requerido en un colegio, la cantidad de puntos otorgados se duplica.

Con la situación actual, un profesor recién ingresado en el cuerpo debe esperar diez años para trabajar en la ciudad en que reside.

20/02/2007 13:55 Autor: viajeaitaca. #. Tema: Máster Hay 2 comentarios.

21/02/2007

Entrevista Bolaño

Aquí una entrevista muy interesante al último gran escritor latinoamericano: Roberto Bolaño.

El probrecito ya murió; ésta es casi la única oportunidad de escucharle.

(Con este video inauguro una sección dedicada a entrevistas de escritores)

 

21/02/2007 10:53 Autor: viajeaitaca. #. Tema: Literatura No hay comentarios. Comentar.

Resistiré

¡Átame! supuso el inicio de la carrera de Antonio Banderas y Victoria Abril.

 

La película cuenta la historia de Ricki, un joven huérfano desde los tres años que toda su vida la ha pasado en diferentes instituciones sociales y reformatorios. Por su parte, Marina es una mujer que ha tenido problemas con las drogas y trabaja como actriz en películas pornográficas y de terror. Fascinado por ella, Ricki la rapta, dispuesto a hacer todo lo posible para que Marina corresponda a su amor. La animadversión inicial de la mujer, y sus vanos intentos de huir, van dejando paso a una progresiva hermandad entre ambos, finalmente convertida en auténtico amor.

 

Si bien contaba con 15 nominaciones para los premios Goya, la película no se llevó ninguno. La película tuvo críticas muy positivas:

"¡Átame! es una película libre, inteligentemente desinhibida, romántica hasta la exasperación". Carlos Boyero, El Mundo, 1990

"Resulta un producto anárquico, desvergonzado, sonriente en casi todo momento y con una conclusión de cuento para adultos que reencuentran la inocencia". Ya, 1990.

21/02/2007 11:14 Autor: viajeaitaca. #. Tema: Máster No hay comentarios. Comentar.

22/02/2007

Rojo pasión

Tacones lejanos es un film clave para entender la trayectoria de Almodóvar, pues constituye un inesperado punto de inflexión en una filmografía, hasta entonces definida por unas constantes muy diferente. Su trayectoria anterior había estado marcada por una sociología cañí e inevitablemente caricaturesca (¿Qué he hecho yo para merecer esto?) o la exhibición de sus fantasmas personales (La ley del deseo), todo ello sustentado en el cine de género más tradicional (el cine negro en Matador, o la screwball comedy en Mujeres al borde de un ataque de nervios). Ahora se adentra en el campo cinematográfico en que más a gusto se encuentra Almodóvar: el melodrama.

Este film es, ante todo, una reescritura de buena parte de los melodramas de Douglas Sirk. Almodóvar disecciona las cualidades cinematográficas del cineasta y extrae los elementos que más se adecuan a su propia visión, reconvirtiendo el cine de Sirk a una articulación netamente contemporánea.

Tacones lejanos presenta una turbadora relación entre madre e hija que establece conexiones con la planteada por Sirk en Imitación a la vida. El triángulo compuesto por Rebeca, Becky y Manuel potencia un sinfín de problemas psicológicos en el personaje de Victoria Abril (un extraño sentimiento de amor-odio hacia la figura materna, carácter inconstante con un profundo sentimiento de culpa), que lo convierte en uno de los personajes femeninos más sólidos y apasionantes de todos los compuestos por el manchego. 

   

La película habla de Rebeca (Victoria Abril), locutora de telediarios en una cadena que dirige su marido Manuel (Féodor Atkine). Manuel fue el gran amor de su madre, Becky del Páramo (Marisa Paredes), antes de que ésta la abandonara para dedicarse a su carrera como cantante, y no sabe que Rebeca es hija de Becky. Quince años después la madre vuelve a Madrid para actuar y arreglar algunas cuentas pendientes, especialmente la relación con su hija. La noche de su llegada, Becky cena con Rebeca y Manuel. Juntos van a ver a un imitador de Becky, el transformista Femme Letal (Miguel Bosé). Como las relaciones entre Rebeca y Manuel no marchan bien, él intenta reavivar su viejo amor con Becky, quien no acepta su ofrecimiento. Una noche, Manuel aparece asesinado en su chalet. El Juez Domínguez, de noche Femme Letal, se encargará del caso.

 

Las críticas fueron, de nuevo, muy positivas:

"Almodóvar, como a los clásicos, hay que leerlos despacio. Detrás de su aspecto prosaico, de su escritura aparentemente fácil, de su viva la vida, se esconde un espíritu delicadamente sensible a la medida, ritmo y rima de las cosas de cada día." ABC, 1991

"Los fans de Pedro Almodóvar pueden alegrarse: su novena película, Tacones Lejanos, es la mejor hasta la fecha. Incluso le conseguirá nuevos adeptos entre el gran público, gente que haya estado alejada de la sensibilidad fantasiosa, y, a veces, cargante de Almodóvar.
(...) Almodóvar esta claramente divirtiéndose con un genero clásico de Hollywood, despedazándolo y luego, curiosamente, reconstruyéndolo con todas las emociones intactas." The Film Journal, 1992.

"Para quien la ame y quien la deteste, Hay en "Tacones Lejanos" un guión extraordinario. (...) La relación tan particular que mantiene Pedro Almodóvar con la canción, que es también una de sus características, se revela igualmente un elemento fuerte en "Tacones Lejanos". Liberation, 1992

"La Apoteosis del Rojo. Se sabía que esto llegaría. Que dejando perezas y sus delirios subversivos, Pedro Almodóvar nos daría un día un film que contuviese todos los demás y fuera el primero. (...) Pedro Almodóvar, el payaso culto, no ríe más. Un verdadero rito de paso para su obra venidera." Le Monde 1992.

 

Lo mejor, (o no) es atender a las palabras del director.

"La idea de Tacones lejanos nace del guión de un cortometraje que escribí mientras preparaba Átame. Me desespera tanto la preparación de un rodaje que casi siempre, para evadirme, improviso sobre el papel historias caprichosas que después acaban convirtiéndose en el guión de alguna película. Es un modo de serle infiel a la historia que tengo entre manos, pero sobre todo me distrae de las inclemencias del período de preproducción. En el corto sólo narraba la parte que se refiere al telediario.

Lo que hace Rebeca en el telediario yo lo había soñado muchas veces, una locutora que después de dar la noticia de una muerte se confiese autora y explique con toda naturalidad los detalles.

Cuando terminé "Átame" pensaba rodar el corto, pero me intrigaba tanto su personaje central que necesitaba conocer su trayectoria. Era un personaje demasiado grande para un relato tan corto, demasiado sugerente. Así que empecé a desarrollar su historia por ambos extremos, dejando la confesión justamente en el medio. Y no fue fácil, porque yo no quería que Rebeca fuera un monstruo o una psicópata. Por una simple cuestión de duración, la breve narración de un corto te permite exponer unos hechos sin implicarte ni explicarlos, pero un largometraje exige que el autor explique esos hechos y se sitúe con respecto a la historia.

El personaje de la madre me resultaba más asequible. No es una madre ejemplar, ni abnegada, pero su heroico gesto del final la redime de todas sus imperfecciones y conquista fácilmente el corazón del espectador-interlocutor.

El tercer personaje, Femme Letal y el Juez Domínguez, tampoco es un modelo de conducta. Con la edad voy descubriendo que me siento más cerca de los personajes complejos e imperfectos. Siempre que sea capaz de explicar en qué consisten sus imperfecciones, lo cual equivale a explicarles como seres humanos. Mi reto como guionista y director consiste en hacer diáfana su complejidad, que uno pueda leer en sus ojos y en sus palabras las razones que inspiran sus actos.

He rehusado juzgar a los personajes, permitiendo que sean ellos mismos los que se juzguen, se castiguen o se perdonen. La justicia, si es que existe, no se ejerce en los tribunales, sino en el fondo de la conciencia de los individuos y se expresa con un lenguaje propio, el lenguaje del dolor y de la pasión.

Rebeca y su madre actúan de espaldas a la ley de los hombres y de la de Dios (un dios católico como lo entendemos en España). Yo confío más en la fragilidad del individuo y su imperfecta naturaleza que en la solidez de las instituciones. Esa es una de mis intenciones al contar esta historia, sin temor a parecer amoral."

22/02/2007 10:57 Autor: viajeaitaca. #. Tema: Máster No hay comentarios. Comentar.

Periodismo ciudadano

Como parece que esto de los blogs y el llamado periodismo ciudadano es el futuro; y como parece que un servidor está abocado a formar parte de este futuro, aquí va un decálogo del "buen periodista ciudadano". Habrá que ceñirse a él.

 

Código de Conducta Periodistas Ciudadanos

1. No debe publicarse información imprecisa, sesgada o distorsionada. En caso de hacerlo debe ser inmediatamente corregida. Los hechos deben ser claramente distinguidos de las conjeturas.

2. Los medios deben contrastar la información y dedicar suficientes recursos a verificar la información antes de publicarla.

3. Los medios preferirán la información de los periodistas profesionales a la de los ciudadanos cuando ambas estén disponibles.

4. Los periodistas ciudadanos recibirán el pago apropiado.

5. Se respetarán los derechos de autor de los reporteros ciudadanos y su material no será entregado a terceros sin su consentimiento o citación judicial.

6. Los medios defenderán la integridad de las obras y no las alterarán.

7. Los medios no darán garantías irreales sobre las consecuencias de la publicación de las informaciones.

8. No se solicitará información que pueda poner en riesgo a los colaboradores no profesionales.

9. No se ofrecerá material a otros medios que no haya sido verificado y contrastado.

10. Los medios harán publicidad de este código para su conocimiento general.

22/02/2007 13:01 Autor: viajeaitaca. #. Tema: Medios No hay comentarios. Comentar.

La oveja negra

En la carrera de todo cineasta siempre hay una o dos películas que se erigirían en tachones, las ovejas negras de la familia, obras horrendas las cuales uno no se explica el porqué de su existencia. Almodóvar también las tiene, y en su caso, su oveja negra se llama Kika.

 

Kika (Verónica Forqué) es una maquilladora de carácter ingenuo que un día recibe un encargo muy especial: ha de maquillar a un muerto, un atractivo fotógrafo llamado Ramón (Álex Casanovas). Sin embargo, éste en realidad no está muerto y sólo sufre un ataque, por lo cual el trabajo de la maquilladora motiva que reaccione y se enamore de ella. El padrastro de Ramón, un hombre turbio y seductor (Peter Coyote), a ojos del fotógrafo es el responsable de la muerte de la madre de éste, y vive junto a ellos. El hermano de la asistenta de Kika no tardará en violar a ésta y, en consecuencia, convertirla en protagonista de un "reality show" televisivo, a cargo de una mujer cruel y resentida, Cara Cortada (Victoria Abril).

La película sorprende desde su primer visionado. Si bien es cierto que el Almodóvar de 1993 no es el mismo que ahora, también es verdad que por aquella época ya estaba más que consolidado. Kika supone un retroceso absoluto en sus intenciones y evolución. De hecho se trata de una gran incógnita el motivo de tamaña involución en un periodo en el cual su cine estaba en su máximo desarrollo.

Fallida en todos y cada uno de sus aspectos, Kika es un retorno al Almodóvar más excesivo, más gratuito y más exhibicionista, totalmente alejado del cineasta cada vez más consolidado y consciente de sus capacidades. Desmesurada en todos sus elementos, la película por encima de ello llega a resultar aburrida y tediosa creándose una distancia enorme entre el espectador y la pantalla.